De todos los silencios que existen, elijo el que me recuerda a ti:

el silencio de la mañana cuando solo tu respiración habla, cuando ni siquiera tus ojos dicen,

el silencio de tus huellas dibujando los lunares de mi espalda,

el silencio de tu boca cuando de amar se trata.

De todos los que existen, me quedo con el más vacío:

el silencio de tus manos convertidas en alas,

el silencio de aquel beso que jamás fue ridículo, por más que tú dijeras,

el silencio de tu capa encubriendo mis miedos.

Hay muchos silencios, pero pocos son lo que te pertenecen:

el silencio de la niebla arroyando el sol,

el deseo de tu cuerpo silenciando el deseo de mi cuerpo,

el silencio de tu vida encendiendo mi voz.

En un mundo de silencios, solo tú, muda y enhebrada, pones música a mi historia cuando de amar se trata.

 

 

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