Martina: 11 años

Querido Billy:

Te escribo esta carta porque me da vergüenza mirarte a la cara y decirte lo mucho que me gustas. ¿Mucho? ¿He dicho mucho? Mucho no es lo que me gustas, es más que eso: mucho multiplicado por un millón de muchos; mucho al cuadrado y al cubo, mucho requetemucho, infinitamente mucho. ¿Entiendes? Y por eso me tiembla la voz cuando en los recreos te acercas a pedirme un puñado de pipas. Dime, ¿te gustaría ser mi novio?

☐ Sí, ya mismo.

☐ Tal vez.

☐ No, por ahora.

☐ No, nunca.

 

Haridian: 32 años

19:35 ¡Hola Quique!

19:35 Qué, cómo ha ido el día?

19:36 Quería decirte que la cena improvisada del otro día me dejó con un regusto jugoso en la boca, no sé, como dulce y fantasiosa. Pensé que si habría sido el sorbete de sandía, pero rápido me di cuenta de que no. Fue tu forma de pestañear, ¿sabes? En cada parpadeo me sentía más relajada que el segundo anterior. Y luego… tus labios, deformándose en sonrisas que me hacían volar…

19:38 En fin…

19:38 He hecho una lasaña para cenar

19:39 ¿Tienes hambre?

 

María Esther: 71 años

Nueve-dos-dos-cuarenta y seis-treinta y cinco-dieciocho.

¿Felipe? Hooola Felipe, soy la María Esther. Me dijo Susa que esta noche a las ocho hay baile en el local social, viene una orquesta de… mmmm… ¿de dónde eran? Creo que me dijo de Cuba. ¿O que la orquesta es de aquí y tocan temas cubanos? No me hagas mucho caso porque ahora no sabría decirte. Mira, ¿tú quieres que de camino al baile pase por tu casa y vamos juntos?

 

 

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